☢️​ | DOSSIER PRÍPYAT: La prueba de seguridad

El 26 de Abril de 1986, la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, situada a escasos kilómetros de la ciudad de Prípiat, se convirtió en el escenario de la mayor catástrofe nuclear de la historia de la humanidad. Lo que debió ser una simulación rutinaria de seguridad derivó, en un colapso sistémico que puso en jaque al continente europeo y dejó al descubierto las costuras de un régimen obsesionado con el secreto y la infalibilidad ideológica.


El Reactor 4 se había inaugurado a finales de 1983 bajo las prisas del Plan Quinquenal, pero se puso en marcha sin certificar un sistema de seguridad clave. El reactor necesitaba agua constante para enfriarse. Si la central sufría un apagón, los generadores diésel tardaban 60 segundos en arrancar. 

La prueba debía demostrar que la inercia de las turbinas girando podía generar electricidad suficiente para cubrir esos 60 segundos de vacío. Era el cuarto año consecutivo que intentaban realizar el test tras tres fracasos previos. 


Cronología de los hechos:


25/ABR; 23:00 PM: Entra el turno de noche en la sala de control del Reactor 4. Los técnicos se preparan para una prueba de seguridad que busca comprobar si la inercia de las turbinas puede generar energía suficiente para mantener las bombas de agua funcionando durante un corte eléctrico, justo en los 60 segundos que tardan en arrancar los generadores diésel.

26/ABR; 00:28 AM: El operador Leonid Toptunov comienza a reducir la potencia para el test, pero la red eléctrica de Kiev exige frenar la bajada debido a la demanda de la región. El reactor queda suspendido en un estado "flotante" e incómodo durante media hora. 

26/ABR; 01:00 AM: Al recibir finalmente la luz verde de Kiev, Toptunov retoma la reducción de potencia, pero comete un pequeño error técnico y esta cae en picado hasta los 30 MW, dejando al reactor al borde del apagado completo.

26/ABR; 01:15 AM: En lugar de abortar la prueba, el supervisor Alexander Akimov decide seguir adelante para evitar la frustración de Moscú. Logran estabilizar a duras penas la potencia en 200 MW, pero para forzar el experimento en estas condiciones críticas, se desactivan de forma sucesiva casi todas las alarmas y sistemas de frenado automático residuales.


26/ABR; 01:23:04 AM: Se cierran las válvulas de vapor de las turbinas para iniciar la simulación de inercia. Sin el flujo de agua fría, el agua restante empieza a hervir. Las alarmas de sobrecalentamiento comienzan a parpadear en rojo.

26/ABR; 01:23:30 AM: Con la potencia duplicando el límite normal y el combustible empezando a derretirse, Akimov ordena pulsar el botón de emergencia AZ-5 para insertar las 211 barras de control de golpe y apagar el núcleo.

26/ABR; 01:23:33 AM: Tres segundos después las barras descienden, pero sus puntas son de grafito, sin embargo el grafito acelera la reacción nuclear antes de frenarla. Al entrar las 211 puntas simultáneamente en un núcleo que ya estaba seco y lleno de vapor, el reactor genera de golpe 30.000 MW. El agua de refrigeración se evapora instantáneamente y la presión extrema revienta las tuberías.

26/ABR; 01:23:40 AM: La acumulación de vapor hace saltar la tapa de acero de 1.000 toneladas del reactor. Segundos después, una segunda explosión de hidrógeno destruye el techo del edificio. El núcleo queda completamente expuesto al cielo, ionizando el aire con un brillo azul fantasmal.


26/ABR; 01:30 AM: Akimov y la dirección de la planta se niegan a aceptar la realidad física de que el reactor ha volado. Informan a Moscú de que la estructura está intacta y que se trata de un simple incendio en el tejado.

26/ABR; 02:00 AM: Llegan los primeros bomberos sin equipo de protección radiológica. Manipulan trozos de grafito contaminado con las manos desnudas creyendo que es escombro común. En la sala de control, los ingenieros ya han absorbido dosis letales superiores a los 600 roentgens.

26/ABR; 02:30 AM: Despertados por las vibraciones y el sordo estruendo de las explosiones, decenas de habitantes de Prípiat salen de sus casas en plena madrugada. Buscando un punto elevado, varias familias con niños se reúnen en el puente ferroviario que cruza la entrada a la ciudad, a apenas unos kilómetros de la central. Desde allí, contemplan fascinados el "espectáculo" de luces azules y verdes que se eleva hacia las estrellas. Años después, este lugar sería bautizado como el Puente de la Muerte.





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