☢️​ | DOSSIER PRÍPYAT: El sarcófago

Diseñado a contrarreloj inmediatamente después de que los liquidadores limpiaran los techos radiactivos, su construcción duraría 206 días completos. Se utilizaron más de 400.000 metros cúbicos de hormigón y 7.000 toneladas de estructuras de acero, mientras, los obreros operaban desde grúas blindadas a distancia y los camiones hormigonera estaban revestidos de plomo, mientras se encajaban mediante control remoto y sistemas CCTV.

Al construirse a distancia, las piezas no se pudieron soldar entre sí, sino quedaron apoyadas unas sobre otras utilizando los propios muros dañados del Reactor 4, teniendo una vida útil de entre solo 20 a 30 años, dejando graves problemas de grietas y riesgo de colapso estructural.



En 2016, ante el inminente deterioro del primer sarcófago, un consorcio internacional diseñó la mayor estructura móvil en forma de arco de 36.000 toneladas, 108 metros de alto y 257 metros de ancho realizada con acero de alta resistencia y revestida internamente con paneles de policarbonato para evitar la acumulación de polvo radiactivo.

Para evitar que los obreros recibieran radiación sobre el reactor, el arco se construyó en una zona limpia a 180 metros del edificio. En Noviembre de 2016, mediante un sistema de gatos hidráulicos y raíles, la estructura fue "deslizada" lentamente sobre el viejo reactor hasta sellarlo por completo dejándolo protegido por otros 100 años más. 



El 24 de Febrero de 2022, la zona de exclusión y la central de Chernóbil fueron ocupadas por tropas rusas durante su avance hacia la capital ucraniana, lo que provocó el corte del suministro eléctrico externo de la planta durante varios días. 

El Sarcófago, además de funcionar como una estructura metálica de contención física, alberga en su interior sistemas críticos de ventilación, filtrado y refrigeración que dependen de la red eléctrica para su funcionamiento continuo. Ante el corte de energía, la planta tuvo que activar de emergencia generadores de combustible diésel para mantener los sistemas operativos y evitar que el polvo radiactivo interno volviera a dispersarse. 



Aunque las tropas se retiraron a finales de Marzo de 2022, el conflicto bélico ha abierto una brecha en la monitorización internacional. Los sistemas de transmisión de datos en tiempo real hacia el Organismo Internacional de Energía Atómica sufrieron desconexiones prolongadas, y la cooperación científica internacional que financió y gestionaba el mantenimiento técnico del Nuevo Sarcófago ha quedado severamente fracturada, convirtiendo a Chernóbil en un escenario de gran incertidumbre geopolítica, ambiental, etc.




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