Durante la década de 1970, en los inicios de la computación moderna, los ingenieros que desarrollaron los primeros sistemas operativos Unix buscaban una forma universal y eficiente de que las máquinas midieran el paso del tiempo.
Para evitar las complicaciones del calendario humano, como los meses de distinta duración o los años bisiestos, diseñaron un contador lineal de segundos, estableciendo que el "segundo cero" sea las 00:00:00 del 1 de Enero de 1970.
Sin embargo, esta solución no era la más acertada. En aquel entonces, la memoria era un recurso extremadamente costoso y los sistemas se estandarizaron con una arquitectura de 32 bits.
Para optimizar el espacio, los programadores destinaron un número entero de 32 bits con signo para almacenar ese contador. Esto significa que el sistema solo tiene capacidad para registrar un máximo de 2³¹ (2.147.483.647 segundos). Ese límite físico tiene una fecha de caducidad grabada: 03:14:07 UCT del 19 de Enero de 2038.
Lo que ocurrirá en ese segundo preciso es lo que en informática se denomina un desbordamiento de entero. Al intentar sumar un solo segundo más, el sistema agotará los bits disponibles y el contador "dará la vuelta" y saltará de golpe a su valor negativo más bajo. En un abrir y cerrar de ojos, miles de sistemas en todo el mundo viajaran en el tiempo hasta las 20:45:52 UCT del 13 de Diciembre de 1901.
Como nota curiosa, este fenómeno explica por qué en errores de sincronización de aplicaciones como WhatsApp, algunos mensajes aparecían con fecha de 1970. Al funcionar sobre sistemas basados en la lógica de Unix, si el sistema pierde los datos o el valor es nulo, el teléfono traduce automáticamente ese "segundo cero" al calendario humano, mostrando el inicio de la era informática: las 00:00:00 del 1 de Enero de 1970.


