⚡ | ELECTRICIDAD Y ELECTRÓNICA: El renacimiento nuclear europeo

Lo que hace unos años parecía un tabú, hoy es una realidad política. Ursula von der Leyen, en una cumbre sobre energía nuclear en París, ha afirmado que Europa cometió un "error estratégico" al alejarse de la energía nuclear en las últimas décadas.


Los precios de la electricidad en la UE son estructuralmente demasiado altos, lo que está dañando gravemente la competitividad de las empresas europeas frente a potencias como EE. UU. o China.

La presidenta de la Comisión ya no ve a la nuclear como una tecnología de transición a eliminar, sino como una pareja indispensable de las renovables. El nuevo argumento es que las fuentes de energía renovable producen la energía más barata, pero son intermitentes. Por el contrario, la energía nuclear es necesaria para aportar estabilidad y garantizar el suministro durante todo el año.


Para pasar de las palabras a los hechos, Bruselas ha anunciado 200 millones de euros como garantía financiera para atraer inversión privada hacia proyectos nucleares.



A pesar de la imagen de alta tecnología que proyecta, una central nuclear funciona bajo un principio físico tan básico como la termodinámica. 

En esencia, una central es una gigantesca máquina de vapor. La diferencia con una central de gas o carbón no está en cómo genera la electricidad, sino en cómo obtiene el calor para hacerlo. Mientras que las demás queman combustibles fósiles, la nuclear utiliza la energía contenida en el núcleo de los átomos para crear un flujo constante, masivo y limpio de potencia eléctrica.

Este proceso de transformación comienza en el corazón del reactor, donde el bombardeo de neutrones sobre los núcleos de uranio desencadena la fisión nuclear, una reacción controlada que libera una cantidad inmensa de energía térmica. Ese calor extremo no se pierde, sino que se transfiere inmediatamente a un circuito de agua a altísima presión que, al alcanzar temperaturas críticas, se convierte en un chorro de vapor seco con una energía cinética colosal.

Este vapor es conducido a gran velocidad hacia las palas de una turbina, golpeándolas con tal fuerza que las hace girar a miles de revoluciones por minuto. Ese movimiento mecánico es el que finalmente llega al alternador, donde el giro del eje dentro de un campo electromagnético transforma la fuerza del movimiento en la electricidad que alimenta nuestras ciudades. Para que el ciclo sea ininterrumpido, el vapor que ya ha cumplido su función debe pasar por un proceso de condensación, enfriándose mediante torres de refrigeración o agua exterior para volver a estado líquido y regresar de nuevo al reactor, cerrando así un círculo de generación constante y eficiente.



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