💻​​​ | INFORMATICA: El grupo Lazarus, Corea del Norte

Corea del Norte es una paradoja viviente: el país más aislado del mundo y, a la vez, una potencia en el ciberespacio. Bajo la ideología Juche y la dinastía Kim, el régimen ha sobrevivido a décadas de sanciones y a su expulsión del sistema bancario SWIFT. Ante esta asfixia económica, Corea del Norte encontró un refugio donde las fronteras no existen y el tamaño geográfico no importa: el mundo digital.



Allí opera Lazarus, una unidad de élite compuesta por hackers seleccionados desde niños para servir al Estado. Lo que empezó en 2001 como ataques de sabotaje contra Corea del Sur (como "Dark Seoul" en 2013, que paralizó televisiones surcoreanas y borró millones de discos duros) pronto evolucionó hacia algo más ambicioso.

Lazarus ya no solo busca el sabotaje político, se ha convertido en una maquinaria perfecta de espionaje y robo de capitales. En un país donde Internet está prohibido para el pueblo, el régimen ha transformado el ciberespacio en su principal arma de supervivencia y en un campo de batalla global donde operan sin dejar rastro.

El primer ataque masivo fue a los estudios de cine "Sony" en Estados Unidos, por promocionar la película "The Interview", una comedia basada en la vida norcoreana y de sus líderes supremos. El ataque tenía como fin la censura política y demostraron que podían doblegar a una multinacional estadounidense desde el otro lado del mundo.



En 2017, Lazarus lanzó WannaCry, un ransomware global que infectó a más de 100 países, paralizando infraestructuras críticas como hospitales y grandes corporaciones. El ataque fue detenido casi por accidente por Marcus Hutchins, quien logró desestabilizar el avance del virus al registrar un dominio que funcionaba como un kill-switch integrado en el código norcoreano.

Tras este caos global, el grupo evolucionó su estrategia hacia el ecosistema cripto. Mediante el ataque a bridges y plataformas como Bybit, consiguieron sustraer la cifra récord de 1.500 millones de dólares, consolidándose como los grandes saqueadores del mundo digital.

Para las agencias de inteligencia, no hay duda: Lazarus no es un grupo criminal común, sino un programa de Estado con tiempo, recursos ilimitados y una motivación clara: convertir el hacking en la mayor fuente de ingresos de una dictadura.




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