TOLEDO - 28 DE ABRIL DE 2025 - 12.35 DEL MEDIODÍA.
· 12:35 - La luz se apaga, saltando los grupos electrógenos del edificio, dándole nula importancia, "Volverá en cualquier momento".
· 12:43 - En el exterior, se escuchan las sirenas de policía y bomberos, "Algo raro está pasando".
· 13:07 - Primer contacto desde fuera del edificio, están fallando los sistemas de telecomunicaciones, apenas hay cobertura.
· 13:14 - Según informantes externos, se trata de un apagón a nivel internacional, Portugal se encuentra afectado de norte a sur, toda Andorra y gran parte del sur de Francia y posiblemente Italia.
· 13:36 - Algunos informativos dan la noticia de que la gente... ¡Se iba al bar!
· 13:51 - La región de Castilla - La Mancha junto con otras comunidades autónomas han activado el plan de emergencias.
· 14:03 - Caen las telecomunicaciones, el acceso a Internet ha desaparecido, estamos bajo amenaza e intervención militar.
· 14:27 - Los primeros valientes salen en medios de comunicación echándose la pelota de un lado a otro sin buscar una solución al problema.
· 14:38 - La población cree que habrá un colapso, por lo que comienza la compra masiva de alimentos y necesidades básicas como el ya tan famoso papel higiénico.
· 14:54 - Salen las primeras especulaciones ¿Estaba planeado? ¿Fue un experimento social?
Un mes atrás, la Unión Europea recomendaba tener un kit de supervivencia en casa, simple coincidencia o hay algo detrás.
· 15:20 - La DGT recomienda conducir si es estrictamente necesario, en las carreteras españolas reina el caos y la falta de semáforos hace que sea necesaria la intervención policial.
· 16:10 - La gente se reúne de nuevo para escuchar el transistor y especular sobre lo ocurrido ¿Francia corto el grifo? ¿Acaso la luz volverá?
· 16:37 - Hacía años que no veía a niños jugando sin tener una pantalla delante.
· 17:14 - De regreso a casa toca buscar pilas, linternas y un transistor, además de desenchufar todo lo eléctrico en caso de una sobretensión.
· 17:43 - Hay un gran suministro de pilas, tres linternas y ningún un transistor.
· 18:17 - En el supermercado del barrio ya no quedaba nada, pan de torrijas, salchichas congeladas, chicles de mentas, pocas latas de comida, y una sola caja de pilas.
· 19:20 - Localizo un transistor en un bazar por 40 euros, un transistor que si fuese un día común tendría el precio de 14.50 euros. La economía se ha desmoronado, menos mal que siempre tengo dinero en físico.
· 21:05 - En una sala casi a oscuras, con la luz de unas velas, comiendo salchichas congeladas, el resplandor del parpadeo de una farola del exterior iluminó la ventana de aquella estancia, la luz ha regresado.
· 21:33 - Los servicios de telecomunicaciones se han restablecido, vuelve a haber mensajería móvil, Internet y todos los lujos del mundo moderno.
· 22:00 - Los transistores se habían apagado ya que no servían en un mundo donde la electricidad y la comodidad tecnológica estaba presente.
Aquel mediodía pasará a la historia de la España moderna. ¿Cómo un país del primer mundo iba a sufrir un apagón eléctrico total? Según informes preliminares, la demanda nacional de potencia, que rondaba los 27.000 MW a esa hora, se desplomó a cero pasadas las 12:45 del mediodía. Un "cero en tensión" en el mundo de la generación eléctrica significa la ausencia total de diferencia de potencial en la red; no hay tensión, no hay flujo de corriente, no hay energía, no hay nada.
Este acontecimiento dejó imágenes propias del primer episodio de una serie apocalíptica o bélica: desde transporte público varado en mitad del trayecto hasta ascensores bloqueados con personas en su interior, pasando por el colapso total de las redes móviles y la incomunicación vía Internet. Si bien muchos especulaban sobre un posible ciberataque, los análisis técnicos apuntaban a algo más profundo: un fallo de estabilidad para el que el sistema eléctrico español no estaba preparado.
Sobre las 12:15, el sol brillaba con fuerza en el suroeste peninsular y la masiva generación fotovoltaica saturaba los puntos de transporte. En ese momento, más del 50% de la energía del país dependía de los inversores eléctricos, los dispositivos encargados de convertir la corriente continua de los paneles solares en la corriente alterna que llega a los hogares.
El problema no fue la falta de sol, sino la vulnerabilidad de estos equipos. Al producirse una perturbación inicial en la red, se generó una caída de tensión que superó los márgenes de seguridad. Los inversores, muchos de ellos con tecnología anticuada, no fueron capaces de sostener el voltaje. Al detectar que la tensión de la red caía por debajo del límite operativo, los inversores de miles de plantas solares se desconectaron de forma masiva y sincronizada.



