En 1985, tras la finalización de la misión secreta de búsqueda de submarino estadounidense hundidos durante la guerra fría, el Dr. Robert Ballard con la ayuda del equipo técnico estadounidense encontraría una de las calderas del Titanic y posteriormente aparecieron los primeros restos del naufragio.
Tras décadas, los sobrevivientes habían mencionado que el barco se había partido en dos antes de hundirse, sin embargo expertos habían descartado las vivencias reales y tras un análisis de las imágenes captadas en aquel año, daban por fin la razón a los supervivientes de la tragedia.
