Entre 1890 y 1920, la industria naval se encontraba en una carrera con el fin de dominar los océanos con sus navíos transatlánticos, siendo las compañías de Cunard Line y White Star Line quien dominaban la ola.
La compañía Cunard Line lideraba la competencia por su velocidad con navíos como el Mauritania o el Lusitania, capaces de recorrer el océano atlántico en cinco días. Por parte de la compañía White Star Line apostaba por la elegancia y clase dirigiéndose a la elite de la época, basando su estructura en estética sobre el manejo.
Esta última compañía construiría tres navíos bajos los nombres de Olympic, Britanic y Titanic.
El navío contaba con una estructura de 269m de largo y altura de 63m, un juguete comparado con los actuales, estaba fabricado por acero remachado, dos motores de vapor y cuatro chimeneas, tres de ellas funcionales y otra como respiradero para la zona de clase alta, todo ello pesaba en conjunto unas 46.328 toneladas.
El día de su inauguración, el navío haría escalas en los puertos de Cherburgo (Francia) y Queenstown (Irlanda).
Tras la última escalada en Queenstown, el navío se perdió en el horizonte con 2.224 pasajeros, tripulantes, animales, vehículos y correo postal ya que también tenia la finalidad de transportar correo de Europa hacia América.

